El mercado de cartas de Pokémon sigue viviendo momentos históricos. Aunque la venta del Pikachu Illustrator de Logan Paul por más de 16 millones de dólares parece inalcanzable, las subastas de piezas vintage ultra raras no dejan de romper techos propios. La última en hacerlo ha sido otra carta de Trophy Pikachu de 1998, que acaba de alcanzar una cifra cercana a los 2 millones de dólares en subasta.
Un Pikachu de 1998, casi a precio de récord
Encapsuladas en su “tumba” de plástico, las cartas con nota PSA 10 Gem Mint se pagan a años luz del precio de sus equivalentes sin graduar. Si además hablamos de piezas con más de dos décadas a sus espaldas, en estado perfecto y procedentes de tiradas promocionales microscópicas, el resultado lógico son ventas de siete cifras.

Eso es exactamente lo que ha ocurrido con este Trophy Pikachu de 1998, versión Bronze 3rd Place. Subastada por la casa Goldin en Nueva Jersey, la carta se vendió con una puja final de 1.450.000 dólares. Tras sumar la prima del comprador (un 22%), la cifra total asciende a unos 1.769.000 dólares, colocándola como la tercera carta más cara del JCC de Pokémon por detrás de varias ventas históricas de Pikachu Illustrator.
Un trofeo de los primeros torneos de Pokémon
Si la carta te resulta familiar, no es casualidad. Forma parte de un pequeño grupo de Trophy Pikachu entregados como premio a los ganadores de los primeros torneos competitivos de Pokémon en Japón a finales de los 90.
La versión subastada corresponde al 3.er puesto, y forma trío con las versiones de 1.er y 2.º puesto. Estas cartas no eran producto comercial: solo se entregaban a los finalistas de torneos concretos, como las series de eventos Kamex Mega Battle y Lizardon Mega Battle en Japón. Eso las convierte en algo más que simples rarezas coleccionables: son trofeos físicos de los primeros años del juego organizado.
A lo largo de los años, algunas copias se han perdido, otras permanecen sin graduar y unas pocas han sido enviadas a empresas como PSA para su certificación. En el caso concreto de este Trophy Pikachu Bronze, los informes de PSA indican que se trata del único ejemplar existente con una nota superior a PSA 8, y el único en alcanzar el ansiado PSA 10 Gem Mint. Esa combinación de baja población y nota perfecta explica en gran medida el precio alcanzado.
Por qué esta venta importa en el mercado de Pokémon
En los últimos años, el segmento alto del mercado de Pokémon se ha llenado de cartas que superan con facilidad la barrera de los 10.000 o 15.000 dólares. Aun así, las operaciones que rompen la barrera del millón siguen siendo extraordinarias y reservadas a un puñado de piezas icónicas.
Casos como el Pikachu Illustrator de Logan Paul —vendido en 2026 por unos 16,49 millones de dólares, estableciendo un récord absoluto para una carta coleccionable— marcan la cumbre del mercado. Por debajo de ese Olimpo, ventas como la de este Trophy Pikachu Bronze confirman que existe un segundo escalón de cartas “trofeo” con demanda sostenida y precios que ya se miden cómodamente en siete cifras.
Frente a las “chase cards” modernas, que a menudo tienen tiradas enormes y muchas copias en PSA 10, estos trofeos de finales de los 90 se apoyan en una fórmula distinta:
- tiradas ridículas ligadas a torneos concretos,
- distribución ultralimitada,
- y poblaciones censadas de uno o pocos ejemplares con nota máxima.
En otras palabras, no es solo hype pasajero: son piezas históricas cuya escasez es estructural, no coyuntural.
Un vistazo al futuro de las Trophy Cards
Resulta difícil predecir con precisión hasta dónde pueden llegar estos precios, pero la tendencia es clara: las cartas trofeo de finales de los 90 se están consolidando como activos de élite dentro del coleccionismo de Pokémon. Cada vez que uno de estos ejemplares cambia de manos en una gran subasta pública, se redefine el techo de mercado para el resto.
Al mismo tiempo, el número de copias que puede salir a la luz es extremadamente limitado. En el caso de los Trophy Pikachu, se estima que solo se entregaron unas pocas decenas entre todas las versiones y torneos, y muchas siguen en manos privadas. Con un PSA 10 “población 1 de 1” ya colocado en casi 1,8 millones de dólares, cualquier futura aparición de versiones hermanas —como las de oro o plata— puede convertirse en el próximo gran titular del mercado.
Mientras tanto, esta venta confirma una vez más algo que el coleccionismo lleva años demostrando: en Pokémon, cuando se juntan nostalgia, historia competitiva y una escasez extrema, incluso un pedazo de cartón con un ratón amarillo puede valer más que una casa de lujo.









