El Nacimiento del Falso Dios Karona: Phage, Akroma y la Caída de Otaria (El Mirari Parte 2).
Un tiempo después de que los combates en los fosos de Otaria consumieran a héroes y villanos en una vorágine de locura, las secuelas del artefacto continuaron devorando el continente. La hoja incrustada con la esfera no solo había herido a Jeska, sino que había dejado fluir la energía aberrante del artefacto directamente en su torrente sanguíneo. Para comprender los antecedentes de esta catástrofe y la tragedia de Chainer y Kamahl, puedes leer nuestro artículo anterior sobre El Mirari Parte 1.
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✨ Apoyar al ProyectoDe la Agonía al Horror: El Nacimiento de Phage
Tras quedar al borde de la muerte por el impacto de la espada imbuida con la magia del Mirari, Jeska fue capturada por los supervivientes de La Cabala. Los cabalistas canalizaron la energía oscura que infectaba sus heridas, transformándola en la aterradora Phage the Untouchable.
Phage se convirtió en la campeona suprema de los fosos y en el avatar de la muerte viva: cualquier ser vivo que tocara su piel moría de forma instantánea, reduciéndose a cenizas y putrefacción. La perturbadora metamorfosis de Jeska fue el resultado directo de la magia acumulada en la región, que continuaba retorciendo el destino de Otaria y multiplicando el sufrimiento a su alrededor.

La Venganza de Ixidor y el Engendro de la Ira: Akroma
El caos desatado por La Cabala cobró otra víctima insigne: Nivea, la amada del ilusionista Ixidor. Tras perderla en los fosos de combate, el dolor de Ixidor, Reality Sculptor despertó una habilidad mística extraordinaria: la capacidad de materializar sus sueños y esculturas en la realidad misma.
Consumido por el deseo de venganza contra Phage, Ixidor esculpió un ser divino de pureza e ira implacable: Akroma, Angel of Wrath. Diseñada con el único propósito de aniquilar a Phage y destruir a La Cabala, Akroma lideró una cruzada devastadora sobre Otaria. Sin embargo, la energía del artefacto en el continente continuó distorsionando las fuerzas en pugna, arrastrando a legiones enteras hacia un conflicto apocalíptico.

El Cataclismo de la Fusión y la Peregrinación de Karona
El clímax de la tragedia ocurrió durante la batalla final en Sanctuarium. Durante el combate cruento entre las fuerzas de la muerte y los ejércitos celestiales, Kamahl intentó intervenir. En medio de la contienda, la espada incrustada con la esfera atravesó al mismo tiempo a Phage, a Akroma y a la líder política Zagorka, provocando una fusión mística de poder descontrolado.
De este cataclismo nació Karona, una entidad que encarnaba la totalidad del maná de Dominaria. Coronado el ser como Karona, False God, Karona no poseía cordura ni propósito claro; era la personificación del deseo de adoración de los mortales. Al sentirse confundida y abrumada por las miles de voces que rezaban a su alrededor, Karona usó su inmenso poder para rasgar el tejido del espacio-tiempo y viajar a través de los Ciegos Eternidades hacia otras realidades.
En su peregrinaje desesperado por entender su propia existencia, Karona visitó a entidades legendarias de Dominaria y el Multiverso:
- En Urborg, confrontó al antiguo Señor de los Dragones Lord Windgrace, quien rechazó su divinidad por considerarla una aberración.
- En Zhalfir, se encontró con el mago del tiempo Teferi, Hero of Dominaria, quien se negó a adorarla y advirtió el peligro que representaba.
- En sus visiones más profundas a través de los planos, conversó con manifestaciones espirituales de la diosa Serra y la sombra de Yawgmoth.
Tras descubrir que ningún ser supremo en el Multiverso la aceptaba ni podía darle respuestas, una desilusionada Karona regresó a Otaria, dispuesta a consumir el plano que la vio nacer.

La Caída de Karona y la Culpa de Karn
Al ver que la existencia misma de Dominaria peligraba por la presencia de Karona, Kamahl unió fuerzas con los antiguos sirvientes Sash y Gouge. Utilizando la propia espada incrustada con la esfera de plata, lograron atravesar a Karona, rompiendo el vínculo místico que sostenía su cuerpo.
La manifestación divina colapsó. Akroma y Zagorka perecieron en el acto, pero Jeska logró sobrevivir a la separación. La sobrecarga masiva de energía mística hizo que la chispa de Planeswalker durmiente en el interior de Jeska se encendiera de forma definitiva, una transformación que los jugadores recordarían en el cartón años más tarde como Jeska, Thrice Reborn.
Fue en medio de ese escenario desolador cuando el golem de plata Karn se personificó en Otaria. Al contemplar la ruina de las tierras y el sufrimiento de Jeska, Karn sintió una profunda culpa y remordimiento moral. Comprendió que su sonda de observación, creada con buenas intenciones pero abandonada entre mortales, había sido la causante indirecta de años de guerras, epidemias y la gestación de un falso dios.
Asumiendo toda la responsabilidad de la tragedia, Karn tomó la esfera de metal y decidió llevársela lejos de Dominaria para siempre. Prometiendo a Jeska sanar sus heridas y tomarla como su aprendiz en el viaje interdimensional, Karn se transportó junto a ella y el artefacto hacia su propio mundo artificial de metal puro, Argentum… sin sospechar que al intentar proteger la esfera, estaba a punto de dar origen a la era de Memnarch.
