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Star-Crossed: El Amor Que Petrificó Dos Mundos.


El Primer Encuentro: Cartas de Dos Mundos

Cerys Awbrey heredó la casa de su tío Gethin en Shadowmoor: un caserón decadente lleno de libros podridos, hongos luminiscentes y la nostalgia de un bloomseeker que vivió explorando dos mundos a través de la aurora.

En los cajones del escritorio, encuentra una carta sin enviar. Dirigida a “Mr. Rhain Breckon”. Un frasco de bálsamo. Instrucciones para una medicina que su tío nunca entregó.

Cerys decide terminar lo que su tío no pudo. Envía la carta y el bálsamo a través de la aurora con magia.

La respuesta llega brutal: “Sería conveniente si eso fuera un antídoto para veneno, porque de otro modo estaría muerto.”

Comienza así una correspondencia que atravesará mundos, llena de sarcasmo, desafíos y verdades que ninguno de los dos estaba preparado para enfrentar.


Dos Cartas, Dos Vidas, Una Maldición

Rhain Breckon es un elfo de Lorwyn. O lo era.

Años atrás, durante el Morningtide —cuando la aurora se desplazó y cambió el mundo—, fue atacado por un boggart mientras huía de la frontera. Casi muere. Casi se pierde en el reino eclipsado donde todo que vive sufre calcificación: la transformación en piedra de cosas vivas atrapadas entre dos mundos, entre Lorwyn y Shadowmoor, sin poder ser completamente de ninguno de los dos.

Su salvador fue Gethin, el tío de Cerys. Un bloomseeker de Shadowmoor que cruzó la aurora, lo salvó y lo atendió. Meses de amistad. Años de amistad.

Pero cuando Rhain pidió lo que necesitaba para vivir —dawnglove, la flor sagrada de Shadowmoor, la única cura para su calcificación—, Gethin se negó. “No puedo,” escribió. “Lo siento. Es lo máximo que puedo hacer.”

Gethin murió sin enviar esa carta de negación.

Rhain quedó solo.


Las Cartas: De la Furia al Amor

Las primeras cartas entre Cerys y Rhain son hostiles. Él es rudo, amargado, enfurecido. Ella es indignada, compasiva, determinada.

Pero algo cambia cuando Cerys lee en los diarios de su tío sobre nightphlox —una flor de Shadowmoor que solo crece bajo la luna—. Lee sobre su tío y Rhain. Sobre la amistad que compartieron. Sobre cómo el elfo de Lorwyn se convirtió en hermano de corazón.

Cerys empieza a enviar nightphlox. Flores raras. Dibujos de plantas que desaparecieron cuando la aurora cambió.

Rhain envía thistleweed desde Lorwyn. Muestras de flores que su pueblo casi olvidó. Historias del día en que conoció a Gethin. Del ataque del boggart. De cómo un extraño de Shadowmoor lo salvó cuando estaba completamente solo.

Las cartas se vuelven más largas. Más íntimas. Más honestas.

“Tu tío no te culparía por tu última carta; él siempre creyó en el perdón. Creo que estaría feliz de saber que nos hemos vuelto corresponsales, y que estoy aquí para cualquier cosa que necesites.”

“Con cariño, Cerys.”


El Secreto Escondido: Una Elección Imposible

Semanas después, un accidente revela la verdad.

Cerys quiebra un frasco en el escritorio de su tío. Al limpiar, descubre un compartimento secreto en el piso. Dentro: una letra sin enviar y una flor de dawnglove.

Su tío había estado considerándolo. Había estado a punto de romper las leyes sagradas de su pueblo, de sacrificar su legado, de cometer herejía por salvar a su amigo.

Pero nunca envió la flor. Nunca envió la carta de rechazo. Murió en la indecisión.

Cerys ahora enfrenta el mismo dilema. En el siguiente intercambio, pregunta de manera directa:

“Rhain, ¿estás muriendo?”

La respuesta tarda menos de una hora:

“Así es.”


La Carta Final: Confesión en el Borde

Rhain escribe su última carta. Sabe que está muriendo. La calcificación avanza. Puede sentirla en su pecho, acercándose a su corazón.

Pero antes de que sea demasiado tarde, escribe la verdad:

“Hace algunas semanas atrás me di cuenta de que no sabía cómo lucías. Nunca lo pregunté. Pero lo más sorprendente fue descubrir que realmente no me importaba —porque sea cuál sea tu apariencia, nada cambia lo que siento por ti. Tú, Cerys, eres la parte más hermosa de mis días. Estuve en deuda con tu tío —pero atesoraré cada momento que pasé contigo, mientras me quede tiempo.”

“Te ruego que no te preocupes. No le tengo miedo a la muerte; solo lamento que eso signifique tener que perderte.”

Rhain envía la carta. Se acuesta esperando el final. Las tinieblas llegan.


El Sacrificio: Cruzar la Aurora

Pero Cerys toma la dawnglove de su tío.

Ella, una elfa de Shadowmoor cuyo pueblo adora las flores como reliquias sagradas. Ella, quien ha sido educada toda su vida para proteger las plantas raras. Ella, cuyo legado familiar se desmorona si roban lo que ella está a punto de robar.

Cruza la aurora con la Reliquary of Twilight —el relicario mágico de su tío, que mantiene a salvo a los viajeros que cruzan entre mundos.

Encuentra a Rhain en el borde de la muerte. Sus labios azules. Su cuerpo consumido.

Ella vierte dawnglove en su garganta.

Él despierta.


El Momento: Belleza en lo Roto

Por un instante, Rhain vive. Mira a Cerys. Realmente la ve por primera vez.

Una elfa con cabello blanco como hueso, trenzado hasta la cintura. Piel de rosa pálido. Cuernos de espinas que brillan como flores. Un manto lila como pétalos.

Pero cuando sus manos la tocan, algo cambia en ella. La aurora la reclama.

“¡No me toques!” grita Cerys, y su propia voz la asusta. Los instintos de Shadowmoor en ella ven a Rhain como una corrupción. Una fealdad. “¡Eres repugnante!”

Pero Rhain mira la calcificación que avanza rápidamente sobre su piel y lo comprende: ella no tiene mucho tiempo. Cruzó completamente la aurora. Pagó el precio en su propia carne.

“Tienes que regresar a Shadowmoor inmediatamente,” ordena Rhain.

Pero es demasiado tarde.


El Regreso: La Aurora los Consume

Rhain la levanta en sus brazos. Corre hacia la frontera entre mundos, hacia la aurora que ondula como pinceladas de color distorsionado.

La calcificación se propaga en Cerys. Piel manchada. Cuerpo petrificándose.

Él alcanza la aurora. Da un paso. Luego otro.

Y entonces:

Cerys se convierte en piedra desde la cintura hacia abajo.

“No,” grita Rhain. “No voy a perderte. No de esta manera.”

Pero ella sonríe. Con su mente nuevamente en control, mira sus cicatrices —las líneas plateadas que lo marcaron desde su encuentro con el boggart años atrás— y dice:

“Para lo que importe, pienso que tus cicatrices son bellas. Me duele que tu mundo te obligara a esconderlas.”

Rhain coloca su frente contra la suya. Siente la calcificación como una inundación a través de sus venas. No la lenta petrificación de años. La rápida. Mortífera. Final.

“Tienes que irte,” susurra Cerys.

“No te abandonaré aquí,” responde Rhain.


El Epílogo: Piedra Eterna

La aurora los envuelve.

Mist y luciérnagas brillantes danzan alrededor de ellos mientras Rhain y Cerys se petrifican en los brazos del otro, en el espacio entre mundos, en el lugar donde ni Lorwyn ni Shadowmoor pueden reclamarlos.

En la piedra, sus dedos aún se tocan. Sus frentes aún se encuentran. Sus ojos aún se miran.

El flutter de las cartas —aquellas que viajaban entre mundos— se convierte en la nana que los acompaña hacia la eternidad.

En medio de dos mundos y eternamente en reposo.

Juntos.


Veredicto: El Precio del Amor Imposible

“Star-Crossed” es la tragedia más cruda de Lorwyn Eclipsed.

No es sobre héroes. Es sobre dos personas que eligieron amarse a pesar de todo.

Rhain amó a una mujer que nunca vio. Cerys amó a un hombre cuyas cicatrices reflejaban un dolor que ella no podía curar sin destruir su propio mundo.

Su tío Gethin eligió la protección de una flor sobre la vida de un amigo. Rhain elegió la soledad sobre el dolor. Cerys eligió el sacrificio sobre la prudencia.

Y la aurora, aquella fuerza maldita que separa los mundos, los encontró en el único lugar donde dos personas divididas por reinos pueden ser verdaderamente una: la muerte.


La Lección: Algunos Amores Son Fronteras

En Magic, algunas fronteras no pueden cruzarse sin pagar un precio terrible.

En Lorwyn Eclipsed, el precio de amar a alguien del otro lado de la aurora es volverse piedra.

Pero Rhain y Cerys pagaron con alegría.

Porque aunque la aurora los petrificó, no los separó.

En la piedra, permanecen juntos para siempre.

Y quizás eso sea toda la victoria que el amor necesita.


¿Qué harías por alguien que amas? ¿Y cuántos mundos cruzarías para salvarlo?

Blue Hurricane
Blue Hurricane
Cronista, fotógrafo, historiador y artífice.

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