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Secrets Of Strixhaven – Episodio 3: Chandra, Ajani Y El Grito Del Arcaico Estelar.

Kirol y compañía llegan a Titan’s Grave, caen en manos de Chandra y los Shattered, y un arcaico gigante despierta en llamas con Jadzi en su mano.


El tercer episodio de Secrets of Strixhaven arranca con Titan’s Grave al borde del motín: estudiantes nerviosos, rumores cruzados y ninguna autoridad clara tras la aparición del arcaico estelar y la desaparición de Jadzi. En medio de ese caos, Kirol, Sanar y Abigale llegan al campamento con una misión sencilla en teoría y cada vez más complicada en la práctica: encontrar a Lluwen y Tam antes de que el pánico, o algo peor, se los trague.

Mientras avanzan entre gritos, jarras voladoras y reproches, Kirol intenta hacer de líder improvisado, repartiendo playeras conmemorativas de Titan’s Grave para que el grupo se sienta unido y preparando el plan de “entrar todos juntos” a buscar a Lluwen. La única pista concreta es una columna de humo verde que se alza entre las montañas, una señal que ninguno de ellos reconoce de la lista “oficial” de avisos, pero que Kirol insiste en interpretar como un mensaje amistoso de su amigo.

Art by: Leon Tukker

Ajani, que había prometido esperar una hora antes de salir en busca de los estudiantes, termina alcanzándolos en plena marcha: ha seguido el rastro de Kirol y se suma a la expedición con la mezcla de paciencia severa y cariño que lo caracteriza. Entre bromas sobre la poca practicidad de las camisetas entalladas para un minotauro con cuernos y discusiones sobre el significado del humo verde, el grupo baja la guardia… justo lo suficiente para no ver venir la emboscada que se les viene encima.


Una Emboscada Y Un Rostro Familiar Tras La Máscara

Cuando Kirol se queda atrapade en una zarza, Ajani y Abigale se detienen a ayudarle, preocupados por no romper “la camiseta de la amistad” que quería regalar a Lluwen. Están tan concentrados en desenganchar telas y espinas que no escuchan a las figuras enmascaradas que se acercan por detrás; lo siguiente que sienten es una oleada de magia concusiva que los deja inconscientes en medio del bosque.

Ajani despierta atado de manos, con la cabeza dándole vueltas, en un campamento improvisado montado dentro de la caja torácica del titán muerto. A su alrededor ve hamacas, chozas, estudiantes enmascarados… y, para su sorpresa, a Kirol, Sanar, Abigale, Lluwen y Tam colaborando, observando o conversando bajo vigilancia, pero sin grilletes ni heridas. La voz que rompe el silencio, sin embargo, es la que más lo desconcierta: Chandra Nalaar, rodeada de figuras con máscaras rotas y recompuestas, los Shattered, que antes formaban parte de la organización Oriq.

Para Ajani, la palabra “Oriq” es un golpe directo al estómago: recuerda el ataque a Strixhaven, el peligro que supusieron para los estudiantes y no entiende cómo una vieja amiga a la que ayudó a crecer como heroína puede estar ahora al mando de un grupo así. Chandra se planta frente a él, inmóvil y endurecida por el dolor, y le explica que los Shattered son magos que rompieron sus máscaras y se negaron a participar en la violencia del pasado; lo único que querían, entonces y ahora, era acceso a conocimiento que la universidad les negó. Ella los encontró mientras buscaba pistas sobre Jace y decidió acogerlos como discípulos, dándoles una segunda oportunidad que nadie más les ofrecía.


Desconfianza, Heridas Viejas Y Un Jace Que Quizá No Está Muerto

La tensión entre ambos explota cuando Ajani califica a los antiguos Oriq de “asesinos” y pregunta qué pensaría Nissa de ver a Chandra aliada con ellos. Chandra responde con un puñetazo que, más que hacer daño, marca la frontera emocional: le recuerda que las segundas oportunidades importan y que ninguno de los jóvenes que la siguen participó en el ataque a la universidad.

Los estudiantes interceden por Ajani: Kirol habla de lo mucho que los ha ayudado, Abigale señala que negarle la oportunidad de explicarse debilita el discurso de Chandra sobre confianza y segundas oportunidades. Esa defensa conmueve al león, que se pregunta si realmente es digno de la imagen que proyecta, con todo el peso de las culpas que arrastra desde su corrupción pirexiana.

Chandra accede a “probar” y le revela el corazón de su cruzada: Jace, al que todos creían desintegrado tras su intento de rehacer el Multiverso, está vivo… al menos para ella. Dice haberlo visto en Avishkar, que él hizo “algo” en su mente y que desde entonces sufre dolores constantes, sueños ajenos, una presión en la cabeza que los sanadores apenas lograron contener gracias a la intervención de Elspeth. Para Chandra, Jace sigue dentro, manipulándola o intentando culminar un plan, y está convencida de que ahora está usando a los arcaicos de Arcavios como peones.

Ajani intenta devolverla al terreno firme: le recuerda lo que vio en Tarkir, cómo la esencia de Jace fue deshecha, tan definitivamente como la de Gideon, y sugiere que quizá otra entidad —Ashiok u otro pesadillesco— se esté aprovechando de su dolor. Pero al mencionar a Gideon como medida de la muerte, cruza una línea que reabre viejas heridas; para Chandra, significa que, una vez más, Ajani no cree en ella, no confía en su instinto y pretende frenarla “por su propio bien”.


El Grito Del Arcaico Y La Elección Imposible

Mientras discuten, la tierra vuelve a temblar: el gigantesco arcaico que Lluwen y Tam vieron en Titan’s Grave se acerca a cada paso, rodeado de arcos estelares que laten al ritmo de su respiración. En su mano, protegido por una burbuja de fuerza, viaja Oracle Jadzi, diminuta figura en la palma de una mano ciclópea. Chandra se coloca las gafas, canaliza espirales de fuego alrededor de sus brazos y se prepara para lanzar todo su poder contra la criatura, convencida de que está siendo manipulada.

Ajani entiende que las palabras ya no bastan: se lanza sobre ella, la derriba, la inmoviliza a pesar de los grilletes mágicos que aprietan sus muñecas y le suplica que esperen, que sigan al arcaico, que intenten entender sus intenciones antes de iniciar una guerra que puede salirse de control. Lluwen grita al ver a Jadzi en peligro, el campamento entero contiene la respiración, y por un instante parece que Ajani logrará que Chandra ceda.

Pero la piromante no es ya la aprendiz impulsiva de antaño: concentra todo el fuego que la rodea en la palma de su mano, lo comprime y, aún agarrada por Ajani, lanza la llamarada por encima de ambos, directa al pecho del arcaico. El impacto arranca un grito que no es sonido, sino puro sentimiento: una mezcla de dolor y acusación que atraviesa huesos y corazones por igual, un “¿por qué me haces esto?” que Ajani reconoce demasiado bien de sus propias pesadillas recientes.

Las llamas envuelven al coloso, pero el campo de fuerza de Jadzi la mantiene a salvo unos instantes más. Herido, el arcaico mira hacia abajo, hacia los dos Planeswalkers enfrentados, y en lugar de caer abatido levanta una mano gigantesca y la deja caer con toda su fuerza, desgarrando el suelo mismo de Titan’s Grave.


Un Grupo Partido Y Un Futuro Hecho Pedazos

Alrededor, el caos es total: los Shattered levantan murallas de fuego para mantener a Ajani alejado de sus alumnos, los estudiantes improvisan defensas como pueden, y Sanar incluso invoca ritmos de percusión para confundir a sus captores mientras Kirol y Tam luchan por liberarse de las lianas mágicas. Chandra, convencida de que no puede permitirse otra derrota ante una amenaza multiversal, insiste en que no dejará que nadie —ni siquiera Ajani— la detenga otra vez; él, por su parte, se aferra a ella física y emocionalmente, intentando recordarle que salvar el Multiverso también implica saber cuándo no prender fuego a todo lo que se mueve.

El episodio cierra justo en el momento del impacto, con el arcaico desgarrando la tierra y el destino de Jadzi, de Titan’s Grave y de los propios protagonistas colgando de un hilo. A nivel de historia, “Asunder” deja el grupo partido en dos frentes: por un lado, los estudiantes atrapados entre la lealtad a Ajani y la causa de Chandra y los Shattered; por otro, dos veteranos que se quieren como familia pero que ya no comparten la misma visión de lo que significa proteger el Multiverso.

Mientras los arcos estelares se agrietan y el titán grita, queda claro que el misterio de los arcaicos es algo mucho más grande que un “caso curioso de campus”. Entre un Jace que tal vez no esté tan muerto como todos creían, un profesor Fel desaparecido y una universidad que ya ha sufrido demasiado, el próximo capítulo tendrá que responder a la pregunta que resuena en la mente de Ajani: ¿cuántas veces más tendrá que oír “por qué me hiciste esto” antes de encontrar una forma distinta de romper el ciclo?

Blue Hurricane
Blue Hurricane
Cronista, fotógrafo, historiador y artífice.

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