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Secrets Of Strixhaven – Episodio 2: Viajes, Errores Y Un Presagio Colosal En Titan’s Grave.

Lluwen intenta impresionar a Fel, descubre un ritual secreto de arcaicos, Jadzi desaparece y un coloso estelar llega a Titan’s Grave en Secrets of Strixhaven.


Un Cazador Fuera De Lugar

El Episodio 2 de Secrets of Strixhaven sigue a Lluwen, un joven cazador de otro plano que todavía no encaja en Arcavios ni en la exigente Strixhaven. Durante una práctica al aire libre, el profesor Fel pide a su grupo que escuche con atención el entorno; mientras otros estudiantes fallan con respuestas superficiales sobre pájaros y ruido de la ciudad, Lluwen siente la presión de encontrar “la respuesta correcta” que le conceda al fin un poco de respeto.

Cargado de rabia e inseguridad, se aleja del grupo y termina enfrentándose a Ivarin, un elfo que lleva semanas burlándose de él y llamándolo “ram-clan”. Lluwen le da una última oportunidad de retractarse, pero cuando el insulto se repite, reacciona como lo haría en su clan: embiste con los cuernos y le abre el pecho con su cuchillo, proclamando que él no “pasta”, sino que “siega”. Lejos de ganarse respeto, solo consigue horrorizar a sus compañeros y llamar a Fel, que lo inmoviliza con una enorme espina vegetal y le deja claro que o aprende a controlarse o tendrá que buscar otro hogar.

Humillado, consciente de que ha ido demasiado lejos, Lluwen se aferra a una mínima esperanza: encontrar algo tan importante durante la excursión que Fel no pueda ignorarlo. Con esa idea en mente, decide hacer lo único que siempre ha sabido hacer bien: seguir rastros, escuchar mejor que nadie y adentrarse en lugares donde nadie más se atreve.


El secreto En Los Huesos Del Titán

Tratando de responder al enigma de Fel (“¿qué oyes realmente?”), Lluwen afina sus sentidos: distingue pájaros, bandas tocando en la ciudad, compradores, otros grupos de estudiantes… y un sonido diferente, hueco, bajo sus pies. Con cada paso, el suelo retumba de forma distinta: el gigantesco esqueleto sobre el que caminan está hueco por dentro, sin médula, como si Titan’s Grave fuera un colosal tambor.

Al tercer paso, el descubrimiento se vuelve caída literal: el hueso cede y Lluwen se precipita a la oscuridad. Cuando recobra el sentido, se encuentra en el interior del titán, en una especie de catedral viva formada por huesos vacíos y luz arcana. Allí, seis arcaicos gigantes —seres antiguos de múltiples extremidades y rostros inhumanos— se sientan alrededor de un nudo de magia, moviendo treinta y dos manos en patrones perfectos mientras entonan un canto complejo que casi arrastra la mente de Lluwen como si fuera un hilo dentro de un telar cósmico.

Fascinado y aterrorizado a la vez, Lluwen intenta dibujar la escena en su cuaderno, convencido de que está ante algo único que nadie más ha presenciado. Pero el simple rasgar del lápiz rompe el hechizo: los seis arcaicos detienen sus movimientos al unísono y dirigen sus rostros sin ojos hacia él, haciendo sentir a Lluwen, en la nuca, que ha cruzado un límite que no debía.

El instinto de cazador se impone: sin esperar explicaciones, huye trepando por las lianas, mientras el canto se intensifica hasta golpearlo como un mazo de sonido y magia. Solo su propio mantra —“vamos, Lulu, estás casi ahí”— le permite seguir subiendo hasta salir a la superficie, donde le espera una figura tan imponente como los arcaicos… pero mucho más familiar.


Fel, Jadzi Y Los Arcaicos Fuera De Control

Al asomarse al borde, una mano firme lo agarra por el pescuezo: el profesor Fel, impecable como siempre, lo levanta sin esfuerzo, le sacude el polvo y le exige una buena razón para haber desaparecido. Lluwen se queda paralizado entre el miedo al castigo y el temor a parecer ignorante si lo que vio resulta ser “algo que todo el mundo conoce” en Arcavios; al final, su cobardía puede más y guarda silencio, dejando pasar la oportunidad de contar la verdad.

Más tarde, ya en sus alojamientos, Lluwen comparte su culpa con Tam, una estudiante brillante que también arrastra sus propias inseguridades, en especial tras sus duras revisiones con Liliana Vess. Tam entiende bien el miedo a no ser “lo bastante impresionante” para los profesores y le anima a consultar a Oracle Jadzi, la única persona con la perspectiva y el poder necesarios para comprender qué está pasando con los arcaicos.

Antes de reunir el valor para buscar a Jadzi, Lluwen presencia una conversación que cambia por completo el tono de la historia. Oculto detrás de un umbral, lo escucha discutir con Fel: ella lo acusa de usar estudiantes en un “plan” peligroso, mientras Fel responde defendiendo una “sagrada devoción” que ha jurado, algo tan importante para él que no está dispuesto a abandonarlo aunque ponga en riesgo a otros. En esa charla también se revela que los arcaicos de toda Arcavios se comportan de forma extraña y que Liliana Vess ha desaparecido sin dejar mensaje, lo que hace que las autoridades traten de evitar el pánico después de incidentes previos como el de Kasmina.

Aun así, la tensión se relaja; Jadzi y Fel terminan tomándose un té juntos, compartiendo historias del pasado como colegas que se respetan a pesar de las diferencias. Desde la sombra, Lluwen imagina contándoles lo que vio en el interior del titán, pero se queda mudo: no confía en las intenciones de Fel y teme volver a quedar atrapado bajo la manipulación de alguien que ve a los estudiantes como herramientas. Decide marcharse sin decir nada, arrastrando cada vez más secretos… justo cuando el plano está a punto de romperse.


Tam, Lluwen Y La Sombra Del Coloso

De vuelta en su tienda, en el borde del yacimiento, Lluwen y Tam comparten un espacio que se ha convertido en refugio frente a las burlas y el aislamiento. Tam ha trasladado su catre allí para acompañarlo, han montado atriles de viaje, un lavamanos “tradicional de Shandalar” y, por encima de todo, un rincón donde escribir cartas a sus amigos lejanos y a sus acompañantes en otros planos. Un mensaje reciente de Abigale habla de malentendidos culturales con la lengua de signos de Kamigawa, recordándoles que no son los únicos en enfrentarse a choques de mundos.

Mientras Tam intenta que Lluwen hable con Jadzi sobre el canto de los arcaicos, él se derrumba: confiesa que no fue capaz de decir nada, que se siente un cobarde que huyó de su hogar y ahora también huye de conversaciones importantes. Tam lo abraza con fuerza, asegurándole que no es un cobarde y que lo que le pide no es una charla sencilla, sino algo grande y aterrador, más aún cuando el profesor implicado es Fel. Juntos deciden que deben contar lo ocurrido al resto de sus amigos —Kirol, Sanar y compañía— para que alguien pueda reconocer el ritmo o el propósito de la magia que escuchó Lluwen.

La conversación se ve interrumpida por un terremoto que sacude la tienda: frascos, modelos y objetos de estudio caen al suelo, mientras los gritos sustituyen a la música del campamento. Tam sale al exterior y ve cómo el cielo se oscurece; una figura colosal, demasiado grande para llamarla simplemente “arcaico”, se recorta contra la luna, rodeada de arcos de estrellas que parecen galaxias en miniatura girando como joyas en una corona.

El miedo animal la paraliza: la sombra del ser hace que los humanos tropiecen, incapaces de orientarse, mientras profesores y guardias intentan organizar una defensa que parece ridícula frente a algo de esa escala. Lluwen la despierta del trance con un golpe en la espalda; juntos miran cómo la criatura, tan grande que ni siquiera se alza del todo antes de eclipsarlo todo, se incorpora por completo… y luego se da la vuelta y se marcha, cruzando distancias enormes con unas pocas zancadas.

El ataque nunca llega, pero el daño está hecho: la simple presencia de ese arcaico superior deja claro que algo se ha roto en el equilibrio de Arcavios. Más tarde, cuando se suman a las labores de recuperación, Fel los aparta con la mirada ardiente y les pregunta si han visto a Oracle Jadzi, que ha desaparecido durante el caos. Es el momento en el que Tam comprende que cualquier plan que tuvieran se ha hecho añicos: si Jadzi ha sido arrancada del tablero, están solos frente a un misterio que ya no pueden ignorar.


Kirol, Ajani Y El Impulso De Rescatar A Los Amigos

Lejos de Titan’s Grave, Kirol recibe de madrugada un mensaje cifrado con palabras que jamás querían leer: “Código Oona”, la señal acordada entre los cinco amigos de que alguien está en un peligro real, del tipo que exige dejarlo todo y correr. Sin dudarlo, se calza sus mejores botas para “patear traseros”, se echa una capa y sale del campamento, pensando en robar un carro y un caballo si hace falta para llegar hasta Lluwen y Tam.

En la oscuridad, Kirol se estrella directamente contra Ajani Goldmane, que le corta el paso con una pregunta simple pero incómoda: “¿Adónde vas a estas horas?”. Kirol intenta imponer condiciones —que no lo detengan, que le permitan hacer lo que crea necesario—, pero Ajani insiste en la prudencia: ir de cabeza al peligro sin información es la mejor manera de caer y dejar a los amigos aún más desprotegidos. Tras un intercambio intenso, Kirol deja clara su postura con una frase que resume su carácter: si ya está en pie a las tres de la mañana, es porque sus amigos están realmente en peligro, y su respuesta siempre será “ganar”.

Ajani reconoce esa mirada terca, reflejo de su propio pasado, y propone un compromiso: él hablará con los demás profesores y reunirá información en una hora; después, partirán juntos, preparados para lo que sea. Kirol acepta de palabra y se encarga de preparar el carruaje… pero en cuanto Ajani se marcha, toma una decisión muy distinta.

Quince minutos más tarde, cuando el león vuelve a la tienda, Kirol ya cabalga lejos de allí sobre un caballo “requisado”, mirando hacia atrás con una sonrisa de autosatisfacción. En su mente, no está desobedeciendo: está haciendo exactamente lo que los héroes deben hacer cuando las cosas se tuercen, y lo que sus amigos necesitan ahora mismo es que alguien corra a su lado, incluso si eso significa desafiar a profesores, planes cuidadosamente trazados y amenazas que ni siquiera entienden todavía.

Este segundo episodio deja sobre la mesa muchas piezas: arcaicos que actúan fuera de toda lógica, profesores divididos entre devoción y responsabilidad, una oráculo desaparecida y un grupo de estudiantes que, pese al miedo y a los errores, empiezan a convertirse en los verdaderos protagonistas del conflicto que se avecina en Arcavios.

Blue Hurricane
Blue Hurricane
Cronista, fotógrafo, historiador y artífice.

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