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Secretos De Strixhaven: La Historia De Jilesa Clarus Y El Profesor Que La Traicionó.

Jilesa Clarus, periodista de Strixhaven, es manipulada por el Profesor Zarek para robar un antiguo tomo en los peligrosos Vaults of Turrau.


La nueva historia de Magic: The Gathering regresa a los pasillos de Strixhaven, la Universidad de los Magos, pero desde una perspectiva diferente: no la de un héroe planeswalker ni la de un gran mago, sino la de Jilesa Clarus, una joven periodista lumimante que descubrirá de la peor manera que no toda la información merece ser descubierta, y que no todos los que reconocen tu talento lo hacen con buenas intenciones.

Este primer episodio de “Secrets of Strixhaven: Off the Record”, escrito por Valerie Valdes, arranca con una aparente misión rutinaria de periodismo estudiantil y termina con una trampa perfectamente diseñada, guardianes de piedra despertando y dos estudiantes abandonados en las profundidades de una bóveda ancestral llena de artefactos de la Edad de Sangre.


Una Reportera Con Demasiado Talento Para Un Artículo De Relleno

La historia comienza con Jilesa Clarus caminando a paso decidido por los senderos de Grandloft Hall, la zona de Silverquill en el campus de Strixhaven. La acompaña su artista de destellos, Esmun, un joven de piernas largas que carga con cuidado un estuche de lienzos enrollados.

Art by: Billy Christian

Jilesa está irritada: su asesor, el Profesor Goss, la ha enviado a cubrir una entrevista de perfil para el periódico estudiantil, una tarea que considera completamente por debajo de sus capacidades. Jilesa es una lumimante en formación, especializada en la magia de la verdad y la revelación, y lo que realmente quiere es ganar el Premio Argent Star de periodismo de investigación, galardón que ha perdido dos veces frente a su rival Namivi Dens, a quien considera un periodista mediocre con suerte. La ironía de lo que está a punto de ocurrirle no podría ser mayor.

El objetivo de la entrevista es un nuevo instructor: el Profesor Zarek, un mago de leyes llegado desde Ravnica, elegante, de cabello blanco con mechones negros y mirada helada. Jilesa lo encuentra en el Salón de los Pasos Perdidos, regañando a un estudiante con una tarea punitiva que dice mucho sobre su carácter. La interacción inicial entre ambos es tensa y punzante: Zarek actúa con la superioridad de quien está acostumbrado a intimidar, y Jilesa responde con una determinación que apenas esconde su nerviosismo.


El Interrogatorio Y La Primera Trampa

La entrevista se lleva a cabo en la austera oficina de Zarek, prácticamente vacía, como si el instructor hubiera llegado hace apenas días o planeara marcharse pronto. Mientras lanza preguntas sobre sus motivaciones, Jilesa decide ir más allá del protocolo: activa en secreto un hechizo de interrogación lumimante sobre el profesor, el conjuro Felizia’s Illuminating Inquiry, que le permite detectar cuando alguien oculta información.

La reacción de Zarek no se hace esperar: con un chasquido de dedos, rompe el hechizo de forma brutal, dejando a Jilesa con los oídos zumbando y el sabor de sangre en la boca. Pero en vez de sancionarla, el profesor reacciona con algo completamente inesperado: admiración genuina, o al menos, una imitación perfecta de ella.

“Me recuerdas a mí mismo a tu edad”, le dice. “Talentosa. Curiosa. Decidida.” Y le propone un proyecto especial y secreto que requiere exactamente sus habilidades. Jilesa, ávida del reconocimiento que su propio asesor le niega, acepta sin dudar demasiado. Esmun, más cauteloso, decide acompañarla de todas formas.

La misión es aparentemente sencilla: buscar un tomo de la Edad de Sangre que Zarek necesita para estudiar las líneas de magia de Arcavios, las llamadas snarls. Según explica, es posible que él mismo haya desestabilizado las líneas de magia de Ravnica, y cree que el conocimiento sobre la configuración única de Arcavios podría ayudarle a encontrar una solución. El libro no aparece en los catálogos normales del Biblióplex, la inmensa biblioteca de Strixhaven.


La Búsqueda Del Codex Vocifera

Para encontrar el tomo perdido, el trío debe localizar al Codex Vocifera, apodado “Codie” por los estudiantes, aunque el propio Codex detesta ese nombre. Se trata de una enciclopedia viviente con patas metálicas que se mueve por el campus y que, según la tradición de Strixhaven, “encuentra a quienes la necesitan”, aunque con una actitud bastante gruñona al respecto.

Después de buscar al Codex por todo el campus, desde el Biblióplex hasta el Firejolt Café, donde Jilesa trabaja como barista y donde su compañera Mina les da la pista clave, lo encuentran finalmente en el Vacío: una zona del campus donde un accidente mágico antiguo creó un área de silencio absoluto hacia el exterior, que los estudiantes usan para gritar sin molestar a nadie.

Cuando consultan al Codex sobre el tomo, la respuesta no es la esperada: la información está redactada. El Codex puede sentir que algo hay en esa página, pero una poderosa magia le impide revelar su contenido. La redacción de información en el Codex es inusual y se reserva solo para conocimientos considerados peligrosos para los estudiantes.

Ante la negativa, Jilesa propone un ritual de lumimancia combinando su poder con el de Zarek y Esmun para romper la redacción. Esmun intenta frenarla, preguntando si no les preocupa por qué esa información fue redactada en primer lugar. Jilesa lo descarta: si algo está siendo ocultado, es exactamente el tipo de secreto que una lumimante tiene el deber de revelar.

El ritual funciona. El Codex revela que el tomo fue trasladado desde el Archivo Místico hasta los Vaults of Turrau, bóvedas subterráneas ubicadas en las montañas bajo Hookiver, las ciudades de búhos que flotan sobre las nubes. Las bóvedas están protegidas por un laberinto y patrulladas por constructos peligrosos, y solo se puede acceder con permiso de los Fundadores de Strixhaven.

El Profesor Zarek anota la contraseña que el Codex menciona y, sin perder un segundo, ya está caminando hacia la salida. Cuando Jilesa le pregunta qué pasa con ellos, él la descarta diciéndole que es demasiado peligroso. Pero Jilesa insiste: su lumimancia será fundamental para encontrar el libro dentro de las bóvedas. Zarek, tras un instante de fingida consideración, acepta llevarlos.


El Laberinto De Los Muertos

Mediante un hechizo de transporte, el trío llega a las montañas bajo Hookiver. El paisaje es inhóspito y etéreo: nubes bajas, rocas grises y una quietud que parece suspender el tiempo. Al llegar a la entrada de las bóvedas, encuentran una explanada sembrada de esqueletos, algunos casi enterrados por el tiempo, flanqueada por pares de columnas de piedra tallada. Al fondo, unas enormes puertas de roca cubiertas de siglas azules se alzan contra la pared de la montaña.

Zarek detecta rápidamente que la explanada es en realidad un laberinto mágico de dos capas: una que drena las energías de quien la recorre y otra que, si el intruso persiste demasiado, lo transporta de vuelta al exterior. Los esqueletos son los restos de quienes lo intentaron demasiadas veces sin encontrar el camino correcto.

La solución viene de Jilesa: en Silverquill, los estudiantes aprenden a invocar inklings, las pequeñas criaturas de tinta que sirven como familiares mágicos. Al ser entidades de magia pura, no se ven afectadas por el efecto de agotamiento del laberinto, aunque eventualmente también se disipan. Usando un ritual de energía compartida con Zarek, Jilesa invoca una docena de inklings y los envía uno por uno a través del laberinto, cada uno siguiendo el camino del anterior y llegando un poco más lejos, mientras Esmun los observa desde un punto elevado y traza el mapa del camino en un lienzo.

Cuando el último inkling finalmente cruza el último par de columnas, el equipo tiene el mapa que necesita. Lo siguen con cuidado, pero a mitad del camino los esqueletos comienzan a levantarse, atraídos por la presencia de los intrusos. Algunos tienen ojos de llamas oscuras y sus mandíbulas castañetean como si intentaran comunicarse en una lengua olvidada.

Esmun descubre accidentalmente que fotografiar a los esqueletos con su magia de destellos los destruye al capturar su imagen, y así consiguen avanzar mientras Zarek se ocupa de los más agresivos con una magia fría y oscura que pone los pelos de punta a Jilesa. Llegan exhaustos a las puertas. Zarek pronuncia la contraseña que les dio el Codex y, lentamente, las enormes puertas de piedra se abren.


Los Vaults Of Turrau Y La Traición

El interior de las bóvedas parece más un templo ancestral que un almacén. Columnas de cobre grabadas con símbolos precisos sostienen techos lo suficientemente altos como para albergar a un dragón. Las paredes están llenas de hornacinas, cada una con un único objeto: pergaminos, vasijas, prismas, artefactos de formas desconocidas. Antorchas eternas iluminan el espacio sin producir humo. Estatuas de piedra humanoides con rostros planos y ojos huecos flanquean el recinto, cada una portando escudo y lanza.

Jilesa lanza un hechizo lumimante de búsqueda de la verdad y sigue la luz hasta una hornacina donde reposa el tomo buscado: “Accounts of the Dawning Age: Vortex Formations and Egomagical Adaptations”, de Scavrana the Oracle. La cubierta parece de cristal ahumado con grabados en forma de snarls rellenos de metal plateado.

Zarek lo toma sin dudarlo y comienza a leer con avidez. Un instante después, el sonido inconfundible de piedra moviéndose sobre piedra llena el silencio. Las estatuas cobran vida, sus ojos brillando como cristales tallados, y se vuelven hacia los intrusos. Una voz hueca declara: “Intrusos. Devuelvan el objeto robado o serán destruidos.”

Jilesa le exige a Zarek que devuelva el libro. La respuesta del profesor lo cambia todo.

“Ah, esto no es exactamente lo que buscaba, pero creo que clarifica nuestros próximos pasos”, dice con frialdad. “Gracias por toda su ayuda.”

Y entonces, con una sonrisa calculada que Jilesa no había visto antes en él, el Profesor Zarek les revela la verdad: los usó deliberadamente desde el principio. Necesitaba la lumimancia de Jilesa para romper la redacción del Codex y encontrar el libro, y maniobró para que se le asignara exactamente este reportaje. Toda su admiración, todos sus elogios, fueron manipulaciones calculadas diseñadas para explotar la ambición de la joven. Con el tomo bajo el brazo, desaparece en un remolino de sombras y destellos de luz, dejando a Jilesa y Esmun solos, completamente agotados de magia, rodeados de constructos de piedra que avanzan lentamente hacia ellos y sin ninguna forma de pedir ayuda.


El Peso De Los Secretos Revelados

El episodio cierra con Jilesa paralizada por la traición, revisando mentalmente cada momento de la aventura, cada halago que tomó por genuino, cada señal de alarma que ignoró porque quería creer que alguien finalmente reconocía su valor. Esmun, práctico como siempre, le pregunta cómo van a escapar. Jilesa no lo sabe.

Lo que sí sabe, mientras se prepara para correr por su vida sin magia ni esperanza real, es que tenía razón en al menos una cosa: nada bueno surge de guardar secretos. Aunque en este caso, el secreto que hubiera valido la pena guardar era el de sus propias ambiciones, que un hombre frío y calculador supo leer y explotar a la perfección.

La historia deja a los dos estudiantes atrapados en las bóvedas con múltiples preguntas sin respuesta: ¿Quién es realmente el Profesor Zarek? ¿Por qué necesitaba específicamente ese tomo sobre el nacimiento de los dragones ancestrales y las formaciones de los snarls? ¿Qué relación tiene con los eventos que sacudieron a Ravnica? ¿Lograrán Jilesa y Esmun escapar de los constructos? Y sobre todo: ¿podrá Jilesa recuperarse de esta traición y convertirla en la historia más importante de su carrera?

Una primera entrega que promete convertir “Secrets of Strixhaven” en una de las historias más intrigantes y personales del universo de Magic en mucho tiempo, demostrando que los misterios más peligrosos no siempre viven en las mazmorras o en los planos de batalla, sino en los pasillos de una universidad donde la ambición y los secretos pueden ser igual de letales.

Blue Hurricane
Blue Hurricane
Cronista, fotógrafo, historiador y artífice.

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