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Lorwyn Eclipsed, Episodio 5: Maralen, Kirol Y Ajani Avanzan Hacia La Sombra De Isilu.

El capítulo arranca con Maralen huyendo de Glen Elendra junto a Tam y Sanar tras el fallido intento de Rhys de matarla. Sin poder llamar a sus faeries sin delatar su posición, improvisa una vía de escape cortando (o más bien haciendo explotar, gracias a un truco Prismari de Sanar) un enorme capullo y deslizándose por su tallo hueco hasta el suelo, donde los tres se lavan bajo la cascada del palacio antes de internarse en el Gilt-Leaf Wood. Allí revela que llevaba tiempo preparada para huir: tiene una pequeña barca escondida en las raíces junto al afluente del Wanderwine, y la utiliza para llevar a los estudiantes río abajo mientras reconoce por fin que temía convertirse en Oona, pero ahora sabe que sigue siendo ella misma y quiere vivir lo suficiente como para demostrárselo a Rhys.


En el Wanderwine: Ashling, los boggarts y la historia de Oona

El viaje por el río les permite ver parches de noche en las orillas, cicatrices del paso de Isilu que Maralen observa en silencio hasta que llegan al Stinkdrinker Warren, un asentamiento de boggarts donde vive su vieja aliada Ashling. Ashling, una flamekin de vidrio negro lleno de fuego que Sanar declara “preciosa” sin pudor, los recibe con una carcajada, presenta a los boggarts —goblins de Lorwyn— y escucha cómo Maralen le cuenta la situación: necesitan un barco más grande para bajar hasta Goldmeadow, devolver a los estudiantes a su portal y entender por qué el elemental lunar camina en pleno día.

Ashling aporta una pieza clave: los elfos y High Perfect Morcant ya saben que Isilu está fuera de ciclo y están buscando venenos como moonglove y la sanadora pero letal para la noche dawnglove para intentar matarlo, con la intención de fijar a Lorwyn en luz eterna. Tam, marcada por lo que vivieron en Goldmeadow, ve tentador el plan de “apagar la noche” tras ver cómo sus aliados se volvían contra ellos en Shadowmoor, pero Maralen lo rechaza tajantemente: el plano necesita la alternancia Lorwyn/Shadowmoor para no caer en la misma estasis que impuso Oona con su gran aurora, y apoyar un día eterno la haría merecedora de la muerte que Rhys le prometió. Entre sorbos de historia, Maralen desvela por fin su origen: fue “arrancada” como pétalo de Oona para servir como avatar, moldeada con un cuerpo de elfa (la antigua Maralen of the Mornsong) y enfrentada a las expectativas de una creadora que ya había fracasado antes con otro experimento, un “hermano” incompleto destinado a ser príncipe de Shadowmoor que se rebeló, llamó padre a un gigante sabio y desapareció “en lo verde” tras ver cómo Oona asesinaba a su figura paterna. Ashling, que reconoce el daño que causó la vieja reina al congelar la alternancia natural de día y noche, decide unirse a la misión, consigue un barco mayor y una tripulación de boggarts para llevarlos río abajo hacia las tierras ahora tomadas por Shadowmoor.

Ajani en Lorwyn: rastros, bestias desorientadas y el rescate de Kirol

Paralelamente, Ajani llega a Lorwyn por el dolmen, encontrando un paisaje partido en dos por auroras donde la noche se ha derramado en territorio de día: primero se ve obligado a matar a una gigantesca serpiente de Shadowmoor que lo ataca por puro instinto, luego recibe el embiste de un jabalí cubierto de flores propio de Lorwyn, igualmente confundido por el cambio brusco de luz, lo que le deja claro que el plano entero “está fuera de sí”. Al seguir las huellas inconfundibles de zapatos de Strixhaven desde el portal hacia la frontera día/noche, confirma que los estudiantes huyeron del dolmen hacia el prado, pero no están a la vista; sus caminos lo llevarán más tarde a lo profundo del Gilt-Leaf, donde se cruza con la trama de Kirol.

Mientras tanto, High Perfect Morcant ha llevado al vampiro a un claro de la Gilt-Leaf Wood que Isilu ya ha convertido en Shadowmoor y lo obliga, con las manos atadas, a cruzar la aurora y buscar dawnglove, convencida de que solo alguien “ajeno” que no cambia entre día y noche puede moverse con seguridad entre ambos lados. Kirol encuentra por fin la flor: pequeños parches que destilan el color de la aurora misma en pétalos rosa, morados y blanco azulado que parecen amanecer destilado, y la corta con suma delicadeza… justo antes de que una jauría de figuras ardientes, los cinders, lo persiga entre los árboles. Aun con “zapatos de clase”, corre lo bastante rápido como para atravesar de nuevo el velo de arcoíris y entregar la dawnglove a Lluwen, que se niega a empujarle de vuelta a la muerte cuando Morcant exige “más flores”.

En ese momento, Ajani irrumpe en la escena como un borrón blanco, hace retroceder a los cinders con una sola mirada y pone su imponente figura entre Kirol y la High Perfect. Tras confirmar que el vampiro es uno de los alumnos de Liliana, corta en seco la discusión de Morcant, se presenta y declara que “se llevan al estudiante”, guiándolo fuera con una mano firme en la espalda; en un último acto de rebeldía, Lluwen decide seguirlos, dejando atrás a una Morcant furiosa que ve cómo se le escapa tanto su pieza clave como un cazador de confianza.

El Wanderwine partido por la aurora y la marcha hacia Shadowmoor

De vuelta en el barco de los boggarts, Maralen, Tam, Sanar y Ashling descienden el Wanderwine hasta que el río se corta literalmente en dos por una línea de sombra: una franja de noche atravesando el cauce, bordeada por auroras, muestra que Shadowmoor ya ha reclamado ese tramo del agua. El timonel boggart se niega a seguir y atraca en la orilla iluminada, forzando al grupo a continuar a pie; Ashling, que revela que la huella de los elementales ha hecho que su cuerpo pase de flamekin a rimekin pero su mente ya no cambie con el ciclo, promete que, mientras caminen dentro de su luz, Tam y Sanar conservarán sus identidades diurnas aunque crucen al lado nocturno.

Al pisar Shadowmoor, Ashling se transforma en una figura de hielo azul resplandeciente, pero mantiene la misma voz, y los cuatro avanzan hacia la versión nocturna de Goldmeadow, vigilados a distancia por una faerie que parpadea de azul a verde, como si estuviera partida entre ambos planos. No tardan en ser rodeados por los kithkin de la ciudad, ahora de ojos lunares y posturas recelosas, liderados por una Brigid transformada que dispara flechas de advertencia para agruparlos; Ashling se resiste a atacar para no herir a gente que, de día, sería aliada, y decide dejarse llevar cautiva junto a los demás para “ver adónde los quieren llevar”.

Isilu, el supuesto hermano de Maralen y la llegada de los elfos

Mientras los kithkin los escoltan por un suelo cubierto de hongos y flores luminiscentes, Tam nota una sensación extraña de confort —“como té caliente en una noche fría”— que Sanar reconoce del interior de la caverna donde despertaron a Isilu. Maralen, mirando hacia atrás, entiende por qué: el coloso lunar se acerca con paso sereno, arrastrando la noche tras de sí, y frente a su cabeza coronada por la luna flota una pequeña faerie verde que ella reconoce, a través de los recuerdos de Oona, como su hermano: el avatar de Shadowmoor que desafió a la reina hace décadas. Sanar identifica al mismo ser como la criatura que vio en los árboles de Strixhaven, confirmando que esta faerie ha estado manipulando el curso de los acontecimientos desde Arcavios.

Ashling advierte que “Shadowmoor miente” y que la percepción de Maralen puede no coincidir con la realidad, pero no hay tiempo para certezas: Tam intenta convencer a la reina de huir mientras los kithkin se quedan paralizados por la reverencia ante Isilu, y, al mismo tiempo, en el horizonte aparece una línea de antorchas: los elfos de Morcant avanzan hacia los campos. La Brigid nocturna, viendo ambas amenazas, brama que no permitirá a los elfos pisar sus tierras y ordena prepararse para la guerra, mientras el elemental lunar se cierne sobre el campo y el choque entre elfos, kithkin, día, noche y viejos pecados de Oona se hace inevitable.

Blue Hurricane
Blue Hurricane
Cronista, fotógrafo, historiador y artífice.

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