La comunidad de cEDH discute si Rhystic Study, motor de robo icónico y caro, merece un ban por juegos eternos y patrones tóxicos.

Rhystic Study siempre ha sido uno de los motores de robo más fuertes e icónicos de Commander: está en casi un millón de mazos según EDHREC, ronda los 60 dólares y es pieza clave del paquete azul en cEDH. Pero en las últimas semanas el formato competitivo se ha llenado de listas dedicadas a tutorizarlo, clonarlo y encadenar triggers hasta el infinito, al punto de que pros como Sam Black hablan de que “cEDH necesita un ban de Rhystic Study más que cualquier formato desde el bloque de Urza”.
El problema no es solo el poder bruto de la carta, sino la experiencia de juego que genera cuando varios jugadores copian Rhystic: cada hechizo pone una lluvia de disparos en la pila, cada decisión se ralentiza y las partidas se convierten en maratones de “¿pagas el 1?” que desgastan incluso a mesas acostumbradas a juegos largos. Esto ha reabierto el debate sobre qué hacer con ella: algunos piden un ban total en Commander, otros un ban solo en cEDH, e incluso hay quien preferiría cortar las piezas de clon que permiten el “Rhystic Copypaste” antes que tocar al encantamiento en sí.

Wizards, de momento, mantiene la puerta entreabierta pero sin prisas. En el anuncio de prohibidas del 9 de febrero dejaron claro que Rhystic Study está en su radar, pero que el listón para banear algo tan popular e identitario del formato es muy alto y que “harían falta señales muy serias y un cambio claro en la opinión pública” antes de actuar. Mientras tanto, la comunidad sabe que aunque Study desapareciera del mapa, otras piezas como Mystic Remora ocuparían parte de su lugar y los Turbo decks podrían desmelenarse, así que cualquier decisión implicará rehacer el equilibrio del metajuego… y eso no llegará, como mínimo, hasta la próxima actualización de Commander prevista para mayo o junio.

